El violinista enmascarado
Por Alejandro Crimi
El violinista enmascarado,
llamado así por usar diversas máscaras infamantes durante sus ataques,
fue un antihéroe nacional
que intervenía los conciertos de música de cámara
para marcar cadencias erróneas y afinaciones corruptas.
Se dice que una tarde de otoño, este Robin Hood de los sonidos,
agredió brutalmente a un trompetista
por someter al Sib de su instrumento
a crueles privaciones.
La policía lo detuvo mientras peinaba el crin de caballo de su arco,
y el juez de instrucción lo condenó a cinco años
de interpretación forzada de obras de Bártok,
en viola sin cuerdas.
Sumido en la desolación
y privado de la libertad de corregir armónicos ajenos,
se quitó la vida con la lengüeta afilada de un aerófono,
de madrugada, justo antes de que cante el gallo.
